lunes, 14 de octubre de 2019

Septiembre 2019-Comabona y El Verd

Este mes de Septiembre estuve unos días en Tuixent con Mayte. Unos amigos (Lucy y Carlos) nos dejaron un pequeño apartamento que tienen en este pequeño pueblo y en el que ya hemos estado varias veces, debido a su generosidad.¡¡¡ Gracias amigos !!!

El caso es que a parte de disfrutar de un entorno precioso y hacer alguna visita, he tenido la oportunidad de conocer parte de este territorio. Para que os hagáis una idea Tuixent está rodeado por La Serra del Cadí, la Serra del Verd, el Port del Compte y muy cerca de la Serra d´Ensija y el Pedraforca. Por lo tanto, existe la posibilidad de hacer innumerables excursiones o ascensiones muy cerca.

Para los que quieran dedicarse a otra cosa, puedo comentar que Tuixent es el "jardín de Catalunya" y es un lugar de una gran riqueza botánica y donde las plantas se aprovechan para todo tipo de remedios para la salud y para el bienestar en general. Es muy recomendable visitar el Museu de les Trementinaires, donde se explica la vida de estas mujeres, que cuando se acababan las cosechas iniciaban rutas a pié, con fardos llenos de plantas y de preparados, y recorrían grandes distancias para llevar sus remedios por gran parte de la geografía catalana. Otra visita interesante es la del pueblo de Ossera. Además de por su excelente ubicación, es un lugar donde adquirir productos artesanos como quesos, mermeladas y todo tipo de hierbas para la comida, aceites corporales, etc

Pero bueno, lo que yo quería comentar son las dos ascensiones que realicé en esos días. Pensé que serían un buen entrenamiento para la Travessa Carros de Foc que haría diez días más tarde.

17-09-2019 Ascensión al Comabona ( 2547 m,Serra del Cadí).

Vistas  desde el Pas dels Gosolans
Salí en coche desde Tuixent por la carretera que va a Gossol. Después de pasar por Josa del Cadí y en una gran curva a la derecha que es el inicio del puerto, aparco en el margen izquierdo de la carretera, en Pont de Cerneres (1436 m). Desde aquí se sube por pista o, dejando ésta, se siguen unas marcas amarillas por sendero que nos llevarán hasta El Collel (1844 m). Aquí dejamos la pista y a la izquierda subiremos por un camino evidente y bien señalizado hasta el inicio de la Serra Pedregosa. Desde este punto podemos ir hasta el Pas del Gosolans (2426 m) y seguir a la derecha para bordear por la parte alta de la cara norte del Cadí y disfrutar de sus maravillosas vistas. También se puede llegar siguiendo recto por tramos de hierba y sendero hasta alcanzar la cima.


Cim del Comabona
La bajada le realicé toda ella trotando, por el mismo camino. En total invertí 4 h 46 min y me salieron un total de 22 kms y 1200 m de desnivel positivo. Es una ascensión fácil y muy agradecida por las vistas hacia la Cerdanya y también del Pedraforca.

El Pedraforca

19-09-2019 Cap del Verd (2294)

La Serra del Verd es una montaña eclipsada por sus famosos vecinos. Eso no le quita interés ya que además de su altitud, goza de una excelente ubicación. En esta ocasión elegí subir por La Plana para hacer un recorrido circular y bajar por el Coll de Mola.

Subiendo desde La Plana. Primeras vistas del Cadí.
Desde Tuixent se sigue el GR150 en dirección Gósol .Se sube por la pista, atravesamos Els Plans de Sastró, hasta que vemos un puente a la derecha que salva las aguas que bajan. Tomamos aquí otra pista hasta La Plana, donde hay un refugio. Aquí la pista gira a la derecha pero nosotros seguimos recto. Hay un momento en el camino en el que sale un pequeño sendero a la izquierda que se caracteriza por seguir una manguera negra que recoge agua más arriba. En este tramo el camino sube en fuerte desnivel hasta llegar de nuevo a una pista. La tomamos a la derecha. Esta da un poco de vuelta pero nos evita subir derecho por la ladera de la montaña. Vamos por un bonito bosque de abetos y se empieza a ver la Serra del Cadí. Llegamos a un collado (¿Prat Major, Coll de Veis?) y las vistas se abren hacia Sant Llorenç dels Morunys. Hay flechas que nos indican la dirección a seguir. Aquí seguimos a la izquierda hasta otro pequeño collado. Franqueamos por la derecha de la montaña y aparecemos en una pedrera (tartera del Verd) que nos llevará hasta arriba. Es este un tramo duro y agotador ya que la pedrera es de piedra suelta y es muy resbaladiza. Hay que tomársela con calma y mantener la concentración en seguir las fitas ya que es fácil perderse arriba y tener que buscar una salida por instinto, como a mí me sucedió. El último tramo, ya casi arriba, se hace por bosque y prados de hierba. Llegamos al Cap de Verd. Hay vistas maravillosas en todas las direcciones.


La tartera del Verd

Port del Compte desde la tartera

Inicio la bajada por la otra vertiente, que no tiene nada que ver con la que he subido. Se baja por prados de hierba y por pista hasta el Coll de Mola (1817 m). Es esta una buena opción si se quiere subir evitando la pedrera, tanto desde Tuixent como desde Gósol. Desde aquí engancho de nuevo el GR150 pero en esta ocasión, en dirección contaria, hacia abajo. Hago toda la bajada corriendo. Llego a Tuixent después de 4 h 36 min y 22 kms y unos 1100 m de desnivel.

Pedraforca y el Comabona


Pedraforca desde Coll de Mola

Hace tiempo que pienso en hacer una travesía de dos días por la zona. El recorrido sería:
  • Tuixent, Cap del Verd (por La Plana), Coll de Mola, Gósol, El Pedradorca, refugio Lluís Estasen.
  • Refugio Lluis Estasen, El Collel, Comabona, Prat d´Aguiló, Prat de Cadí, Canal de Cristal, Vulturó, Torreta del Cadí, Coll Jovell, Josa del Cadí, Tuixent. 




viernes, 11 de octubre de 2019

Agosto 2019- Ripollet y Matadepera

A finales de Agosto he participado en estas dos carreras, ambas de diez quilómetros.

25 de Agosto. Cursa de la Fsta Major de Ripollet.

Es una de las clásicas del verano y también de las pocas que se realizan en este mes. La descubrí el año pasado, buscando carreras para acompañar al grupo de corredores de La Coma. Este año me ha acompañado Tony que ya lo hizo en la de La Festa Major de Terrassa. Es una carrera con un recorrido exigente, ya que son dos vueltas a un circuito de 5 kms (también se puede hacer sólo una vuelta) el cual es bastante duro y hay que gestionar muy bien las fuerzas. Es de esas carreras que están bien organizadas y a un precio simbólico ( no recuerdo bien pero era 3 o 4 euros).



El año pasado la hice bastante mejor y en esta ocasión se me ha atravesado la segunda vuelta. He tardado dos minutos y medio más que el año pasado.

Foto correcat
  • José Luis        46:16     posición 101 (288 llegados)
  • Tony               54:37      posición 205
Tony


31 de Agosto. Cursa Festa major de Matadepera.

Es esta una de las carreras en las que más veces he participado (en ocho ocasiones). El recorrido es similar al de Ripollet, un circuito de cinco quilómetros con subidas y bajadas, difícil de gestionar aunque reconozco que me la conozco muy bien. Este año han cambiado la ubicación de la salida/llegada y han habido problemas para la entrega del dorsal, cosa que nunca había pasado antes. Al igual, que en Ripollet, es de las carreras económicas, lo cual se agradece y además dan camisate. Me acompañó mi hijo Aitor y mi amigo Antonio. Contento por no ir sólo y orgullosa de que venga mi hijo. Me ha ido algo mejor que en Ripollet, un minuto menos, aunque el año pasado la hice en 42:34.

  • José Luis     45:17     posición 78  (242 llegados)
  • Antonio       53:17     posición 176
  • Aitor           53:42      posición 181
No tengo ninguna foto nuestra de esta carrera.


sábado, 5 de octubre de 2019

27/28-09-2019 Travessa Carros de Foc-non stop

El verano pasado mi amigo Antonio me propuso hacer la Travessa Carros de Foc en menos de veinticuatro horas. No era este un proyecto que me llamara especialmente la atención. Creo que esta travesía se puede disfrutar mucho más haciendola en varios días para disfrutar más de los paisajes y de la estancia en los refugio. Además, el tipo de terreno, a mi personalmente se me hace muy difícil de gestionar debido a la cantidad de pedreras a atravesar y bajadas con grandes pendientes. Es un terreno donde es difícil relajarse y en el que hay que mantener un alto nivel de concentración. El año pasado hicimos un intento saliendo a las 5 de la mañana del refugio de La Restanca y en el que al día siguiente, debido a mi mal estado físico y psicológico, decidimos abandonar en Colomers, cuando solo nos quedaba un tramo para completar la ruta. Esto nos dejó un mal sabor de boca y nos conjuramos para, al año siguiente, volver a intentarlo. El objetivo final sería hacerla de una tirada, sin ponernos la barrera de las veinticuatro horas.

Foto del año anterior. Subida Llong-Dellui

La idea era salir de nuevo desde La Restanca pero a primera hora de la tarde, con el objetivo de afrontar la noche en mejores condiciones y descansar la siguiente en el refugio. Teníamos previsto hacerla en Agosto, pero durante el fin de semana que habíamos reservado, el mal tiempo hizo acto de presencia y tuvimos que cancelar la salida. Asi que la pospusimos para final de Septiembre ya que era la única fecha en la que podíamos coincidir ambos. Lo peor es que ya por esas fechas las noches son sensiblemente más largas, aunque todavía es buena época para hacer la travesía ya que suele acompañar el clima y la ausencia de nieve.

Foto del año anterior. Coll de Saburó.
Así que el viernes 27 de Septiembre Antonio pasaba a recogerme por casa a las 8 de la mañana y salíamos en dirección a la Val d´Aran. Pasadas las 12 del mediodía nos encontrábamos en el parquing  de Pont de Ressec donde dejamos el coche. Antes de llegar aquí nos encontramos que la pista estaba cortada por obras y la abrían a la 1 del mediodía. Paramos en ese punto y en ese momento un coche que subía hizo caso omiso de las indicaciones y, esquivando los conos sin frenar, continuó pista arriba. Nosotros hicimos lo mismo. A mitad de este tramo un operario de las obras nos paró y nos informó de la situación, pero nos dejó seguir ya que al parecer, en ese momento no había ningún problema. En el parquing nos comimos la ensalada de pasta que llevábamos de casa, preparamos las mochilas y tiramos para arriba. Al principio por la misma pista durante 2,5 kms. Llegados al Pontet de Rius ya cogemos el sendero que sube al refugio. Tardamos en total una hora y cuarto con unos 500 m de desnivel. Este tramo, evidentemente no cuenta para la travesía, pero sí que lo hace para nuestras piernas.

Llegando a La Restanca.
Llegamos  a La Restanca (2010 m) y hablamos con uno de los guardas del refugio. Le explicamos que tenemos reserva para la noche siguiente y le pedimos si podemos dejar algunas pertenencias allí, para no cargar con ellas, como ropa limpia, la sábana saco y productos de higiene personal. Este nos autoriza y ya, sin más preámbulos, empezamos a andar a las 14:15 h.

La primera subida la hacemos sin problema. Son dos tramos de fuerte desnivel con un descanso intermedio en el Estany de Cap de Pòrt (2258 m)., un lugar idílico, con unas grandes vistas. Seguimos subiendo y alcanzamos el Port de Rius (2475 m). Desde aquí, continuamos entre lagos y por un camino agradable hasta nuestra primera parada, en el Refugio Ventosa i Calvell (2215 m).  No sé bien a que hora llegamos ya que no apunté los horarios y hablo de memoria, pero entre la parada para comer y descansar un poco puede que nos dieran las cinco de la tarde o un poco más.

Estany de Cap de Pòrt
Ahora nos toca afrontar la subida al Collet de Contraix (2749 m), quizás uno de los tramos más complicados de la travesía y el punto de mayor altitud de ésta. Bajamos un poco y atravesamos el Estany Gran de Colieto para encarar la subida, toda por una pedrera de grandes bloques, hasta alcanzar el coll. Llegamos arriba sobre las siete de la tarde y ahora hay que bajar todo lo subido por una bajada complicada hasta el Refugio Estany Llong (1987 m). La subida se nos ha hecho dura y se nos ha atravesado un poco, pero yo temo más a la bajada. No paramos nada, para intentar que la noche nos alcance lo más abajo posible. Esta lo hace cuando ya hemos descendido los peores tramos. Paramos entonces a ponernos los frontales.

Collet de Contraix
Este momento siempre es complicado. La noche invita al recogimiento y cuando desaparece la luz y bajan las temperaturas, una avalancha de pensamientos negativos nos invade. Nos entran dudas, miedos y una gran sensación de desasosiego. Como ya tenemos experiencia nos animamos mutuamente. Sabemos que en cuanto llevemos un rato andando en la oscuridad estos pensamientos se desvanecerán, como así ocurrió. Pasadas las nueve de la noche, quizás a las nueve y media, llegamos al refugio.

Bajando a Estany Llong.
Entramos en éste y creo que para las personas que estaban allí, cónfortablemente instaladas y ya cenadas, nuestra aparición fue como la dos extraterrestres. Yo me dirijo al pequeño mostrador y pido dos Coca-Colas. El guarda del refugio se me queda mirando y me pregunta si estamos en el refugio. Yo le digo que no, que estamos de paso y que seguiremos andando toda la noche. -Las personas que hacéis estas cosas os gusta sufrir ¿no?- me comenta. Yo no sé que responder. Creo que no me gusta sufrir pero también sé que este tipo de "sufrimiento" tiene recompensa. No le hago mucho caso. -Vais a tener una noche estupenda- fue su otro comentario. Y tenía mucha razón. Mientras cenamos tres excursionistas nos hacen muchas preguntas. Les cuesta entender nuestro plan, aunque sus comentarios denotan admiración. Después de comer y tomar un gel con cafeína nos despedimos. Nos espera por delante una larga noche.

Nos ponemos nuestros frontales y emprendemos el camino. Nos sentimos contentos y animados. Tenemos que afrontar una ascensión de unos 600 m de desnivel hasta la Colladeta de Dellui (2577 m). Para mí, a pesar de ser todo el camino una larga subida, es uno de los tramos más agradables de toda la travesía. Principalmente, a parte de la vistas a nuestras espaldas a medida que se sube pero que evidentemente en esta ocasión no disfutaremos, por el hecho de que es un camino bien trazado y con pocos tramos de piedras. Vamos subiendo sin referencias. Sabemos que a nuestra derecha dejamos un par de pequeños lagos pero no los vemos. No vemos nada. Navegamos en un mar de oscuridad ya que hay luna nueva. Nuestro mundo físico se reduce al campo de visión que nos proporcionan nuestros frontales. No hay nada a nuestra derecha ni a nuestra izquierda. Lo que se intuye abajo es un abismo y hacia arriba se funde la tierra y el cielo sin ninguna línea que los diferencie. En el camino, y en un margen de pocos minutos, nos encontramos con tres sapos muy grandes que intentan pasar inadvertidos ante esos seres gigantes, que somos nosotros, y que llevan luz en sus cabezas. Mientras bebemos agua, Antonio me pide que apague el frontal. Miramos al Cielo y el espectáculo es fantástico. Las estrellas brillan con todo su esplendor, el silencio es absoluto, casi no hace frío. Cogemos conciencia del gran momento que estamos viviendo, somos muy afortunados y unos privilegiados. Esta acción de apagar el fontal la repetiremos varias veces más a lo largo de la noche y en cada ocasión nuestros cuerpos y almas se llenan de energía. Dos seres insignificantes en las alturas de los Pirineos y durante la noche, se encuentran en perfecta comunión con el Universo, que ante nuestros ojos se muestra tan cercano.



Al llegar a casa estuve pensando en como transmitir esta sensación en esta crónica. Dos días despúes recibí la revista VERTEX de la Federació Catalana (FEEC) que se edita bimensualmente. En esta hay un artículo de opinión de Eliseu T. Climent de título "Nit", en el que se refleja mucho mejor que con mis palabras lo que supone este tipo de experiencia. Así que voy a transcribir un párrafo de dicho artículo.

"És durant la nit quan, almenys en el meu cas, estampe en la foscor els projectes esportius més engrescadors i problablement més esbojarrats, perquè deu ser el moment en qué la sensació física de l´esforç i del patiment s´esvaeix. En aquest paradís d´idees, res és imposible. I ja en acció, quan penetre en la dimensió nocturna, se´m desplega un terreny de joc de qualitats màgiques on es produeixen alhora, per mitja d´una simbiosi extranya, recolliment i esforç. Avançar en mig de la nit dilueix les referències de temps i espai; progressar enmig del no-res, nàufrag en una foscor només sincopada pel feix de llum del frontal, em constreny a una realitat limitada per l´abast del meu focus. Aquest moment dolç, que aïlla i invita al silenci i a la reflexió, sintonitza amb l´ambient que l´envolta. No obstant això, per a molts la nit inquieta perquè manifesta una realitat en estat latent, camuflada rera l´obscuritat."

Finaliza con una frase del escritor japonés Junichiro Tanizaki de su obra de 1933 Elogi de l´Ombra:

"Vull mirar de recuperar, si més no en l´àmbit de la literatura, aquest món d´ombres que estem perdent, (...)amagar en la foscor les coses que siguin massa evidents. Per veure l´efecte que fa, apagaré el llum".
-Aixó mateix, apaguem els frontals- sugiere l´Eliseu. Y nosotros también.



Poco antes de llegar a la Colledeta de Dellui paramos a comer unas barritas energéticas y a beber. Deducimos que estamos cerca del collado por el tiempo que llevamos andando y porque empezamos a notar un poco de viento en nuestras caras, no por ninguna referencia visual. Paramos aquí porque suponemos que arriba habrá corriente de aire y no será un buen  lugar para hacerlo. Mientras comemos las barritas volvemos a apagar los frontales. En cinco minutos estamos andando de nuevo. Hemos acertado, en poco tiempo estamos arriba y además hace aire, como no puede ser de otra manera. Sin parar, iniciamos la bajada y en dos minutos el viento ya no sopla. Realmente el tiempo nos está acompañando. Seguimos bajando y ya abajo, entre lagos con poco nivel de agua, nos vamos acercando al refugio de La Colomina. Pasamos una señal que indica que el refugio está a veinte minutos. Se nos hace largo este tramo pero finalmente llegamos a La Colomina (2420 m). Son las dos de la madrugada aproximadamente.

Accedemos al interior del refugio y nos sentamos en el banco en la entrada. Hablamos flojo para no despertar a la gente que a esa hora estará durmiendo plácidamente. Comemos y nos entra una risa floja, de esa tonta, al comentar los promedios a los que avanzamos. Nos parece increíble ir tan despacio, pero es así. En diez minutos salimos de nuevo al exterior, cargamos nuestros botes de agua y seguimos. Aún nos quedan cinco horas de oscuridad. Bordeamos los lagos de Colomina y de Mar y coronamos el Pas de l´Os (2542 m). Ahora hay que franquear l´estany de Saburó, por un mar de piedras. Le teníamos un poco de respeto a este tramo ya que de día, en otra ocasión, nos pareció un poco perdedor. El caso es que seguimos fielmente la señalización, quizás debido al hecho de ir más concentrados de noche que de día, y sin ningún problema alcanzamos el Coll de Saburó (2668 m). Un grupo de vacas estaban allí tranquilamente. Desde luego, están mucho más adaptadas al medio que nosotros. Ahora toca bajar por un camino que se nos hace un poco pesado, dejando a la derecha l´Estany Gelat o de Cap de Port. No lo vemos pero lo sabemos. Al llegar abajo, a la altura de l´Estany de La Llastra cogemos el desvío a la izquierda para subir al Coll de Monestero (2716 m).  Decidimos no bajar hasta el Refugio Josep María Blanc ya que no conocemos la ruta que sale desde allí y no nos apetece rehacer el camino otra vez hasta el punto en que nos encontramos. Ya lo habíamos hablado antes de salir. Es una pequeña trampa que hemos realizado. Nos habremos ahorrado una hora de camino y lo agradeceremos al final ya que aún nos quedan muchas horas por delante.


Iniciamos la subida. Antonio va delante, como todo el recorrido, y no hablamos. Estamos un poco agobiados pero el ánimo es bueno para continuar. A las cinco de la mañana coronamos el Coll de Monestero. Le teníamos algo de miedo a la bajada que hay que hacer desde aquí, ya que el primer tramo se hace por tierra resbaladiza en fuerte desnivel. Al igual que en anteriores puntos, nuestra concentración en el camino hace que pasemos ese tramo sin ninguna dificultad y sin ninguna caída. Seguimos bajando despacio y franqueando hacia la izquierda del valle. No acabamos nunca de bajar. La oscuridad hace que no tengamos referencias y parece que descendemos a un abismo sin fondo. Este tramo se nos hace muy largo  y por fín, ya bien situados en la parte baja del valle y por camino más cómodo, se nos hace de día. Podemos apagar los frontales. No paramos hasta el Refugio Ernest Mallafré (1885 m), al cual llegamos a las ocho de la mañana. Ha sido una larga pero estupenda noche.

Foto 2018. Llegando a Mallafré
Nos sentamos en las mesas de fuera. La gente ya está levantada y algunos nos preguntan qué es lo que estamos haciendo. Es evidente que venimos de marcha. No nos tomamos como ellos un café con leche sino unas Coca-Colas. Guardamos los frontales y sacamos la comida. Les explicamos de donde venimos y por donde hemos pasado la noche. Les parece increíble y manifiestan una cierta envidia cuando describimos el cielo nocturno. Una de esas personas nos muestra su admiración y, aunque entiende que estaremos muy cansados, nos transmite que seguramente las sensaciones de esa noche no las olvidaremos nunca. Posiblemente tenga razón. Le agradecemos sus comentarios y nos despedimos. Son las ocho y media de la mañana y nos quedan aún muchas horas de camino. El sueño comienza a hacer acto de presencia aunque afortunadamente en poco tiempo desaparece.

Estany de Sant Maurici
El panorama cambia completamente. De la oscuridad más absoluta pasamos a la luz de un día magnífico. Por la noche las sensaciones han sido muy intensas y las horas han pasado despacio. Ahora entramos en otra dimensión. El calor empieza a apretar y las horas pasan rápido. Somos conscientes de que el día se nos va a echar encima y no tenemos claro que a las siete de la tarde estemos en el refugio. Yo, ingenuo de mí, pensé en algún momento que en nueve horas podríamos completar lo que nos quedaba de travesía. Nuestro ritmo es muy lento y en cada tramo nuestros tiempos son sensiblemente peores de lo previsible. Aún así, no tenemos dudas. Seguimos para adelante y entramos en una especie de modo automático. No nos quejamos de las subidas y hacemos las bajadas lo mejor posible. El camino en esta segunda parte es algo más cómodo. A veces, cuando me encuentro con alguna pedrera, maldigo al terreno. Todo es precioso pero es como un paraíso engañoso, como un fruto muy apetecible pero indigesto. Estos pensamientos negativos me invaden y ambos sabemos que nos toca sufrir y callar. Nada nos va a hacer parar.

Foto 2016. Els Encantats desde Mallafré.
Durante la noche, al poco de iniciar el descenso desde la Colladeta de Delliu se me ha rajado una zapatilla, al engancharse el pie en un piedra o raiz. No le digo nada a Antonio para no preocuparle pero yo sí que estoy preocupado. Creo que aguantará, el problema es que se me vuelva a enganchar el pié y la raja se acabe haciendo gigante. Evidentemente que así fué y a ratos se me sale el pie fuera de la zapatilla.Ya no se lo puedo ocultar a Antonio y le explico el problema.

Bueno, desde l´Estany de Sant Maurici subimos por la pista al Refugio de Amitges (2380 m). Seguimos hasta el Port de la Ratera (2594 m) y bajamos hasta el de Saboredo (2305 m). Estamos más centrados en no desesperarnos que en disfutar de los magníficos paisajes. En mi cabeza hay dos cosas: que aguante la zapatilla y desde Saboredo poder comunicarnos con La Restanca para comunicar que llegaremos, a lo mejor un poco tarde, pero lo haremos. Incluso en el Port de la Ratera le comento a Antonio la posibilidad de seguir directos para Colomers y ahorrarnos un tramo. Yo mismo le respondo al instante que ni hablar, la vamos a acabar. Como decía, la noche ha pasado despacio y el día muy deprisa, lo cual se refleja en esta crónica. Llegamos a Saboredo. Pedimos dos Coca-Colas y comemos. Le pregunto a la guarda si puede llamar a La Restanca para explicar nuestra situación ya que no hay cobertura para los teléfonos móviles. Me dice que sí. Sus ojos se plantan en mi zapatilla rota. Se brinda a dejarme un poco de cinta americana para hacer un apaño. Ante mi poca traza no duda en hacerlo ella misma metiendo sus manos en mis zapatillas sudadas. El otro guarda nos explica que este territorio de granito es un devora zapatillas de trail. Sé que tiene razón pero pienso que no podemos hacer una travesía de tantas horas con botas de montaña. Agradecidos por la atención nos despedimos. Deben de ser sobre las 13 horas, no lo sé con exactitud.

Saboredo
De nuevo hay que subir, en esta ocasión hasta  el Cöth de Sendrosa (2451 m). La subida no es muy larga pero a estas alturas todos los tramos se nos atraviesan un poco. Coronamos el collado y afrontamos la bajada hasta Colomers (2138 m). Arriba, le comento a Antonio que ya solo nos queda una subida más, a parte de esta bajada y la última hasta La Restanca. No muestra mucho entusiasmo, no le gusta la bajada a Colomers y eso que creo que él va mejor que yo. Bajamos despacio pero es verdad que el descenso se nos hace desesperadamente largo, sobretodo la última parte, ya abajo. Por fín llegamos y nos paramos cinco minutos a comer un plátano, beber y cargar de nuevo los botes. Son las 15:15 horas. Ya llevamos veinticinco horas.

Port de Caldes
Subimos bien hasta el Port de Caldes o de Colomers (2568 m). Nos queda un "regalito". Hay que bajar hasta el Estany de Port de Caldes y volver a subir hasta el Port de Rius (2475 m). No nos importa. El camino va llegando a su final y nuestro estado de ánimo va mejorando. Por aquí habíamos pasado el día anterior, hace muchas horas. Nos queda la bajada hasta La Restanca. Como no podía ser de otra manera, ésta se nos hace larga. Por fin vemos el refugio. Llegamos a las 19:05 y nos damos un abrazo. Han sido muchas sensaciones y mediante este gesto empatizamos con el sufrimiento de tantas horas. Nos agradecemos el hecho de que el uno sin el otro no hubieramos realizado este proyecto.

Llegando de nuevo a La Restanca
Entramos en el refugio. Nos apetece una ducha pero es la hora de la cena. Así que prácticamente sudando nos sentamos en la mesa. Nos querían colocar en una mesa con otras cuatro personas, pero yo comento que problablemente no seamos una compañía muy agradable debido a nuestros olores corporales. Nos ponen en una mesa los dos solos. Durante la cena, el guarda del refugio viene a vernos, se interesa por nuestra aventura y nos felicita. Después de cenar, con poca hambre la verdad, nos damos por fín una buena ducha. Estamos un rato en el refugio pero antes de las 21:30 nos vamos a la habitación. Tumbados en nuestra litera vamos hablando. A mitad de la conversación tengo una desconexión total y casi a media frase me quedo profundamente dormido. A las 6:45 nos volvemos a levantar.

Desayunamos, preparamos la mochila e iniciamos el descenso hasta el parquing donde está el coche. Nos acompaña una pareja de jóvenes israelíes que nos piden si les podemos llevar hasta Viella. Durante las cuatro horas de coche vamos rememorando todos esos momentos vividos, con especial atención a la noche. Nos quedamos con todas esas sensaciones nocturnas, las convesaciones en Estany Llong y Mallafré, la atención recibida en Saboredo y sobretodo nuestra actitud en los momentos difíciles para poder finalizar este reto.

Estany de La Restanca
Agradezo a Antonio su paciencia. Estoy seguro que él hubiera ido un poco más rápido y podría haber acabado en unas dos horas menos. Nos conocemos desde la infancia y mantuvimos una relación muy intensa durante la adolescencia hasta la época del servicio militar. Luego nuestras vidas cogieron caminos distintos. Ahora, con 55 años, nuestros caminos se vuelven a encontrar. En nuestra infancia nunca pudimos imaginar que cuarenta y cinco años después estaríamos juntos subiendo y bajando montañas. Lo bueno que tienen las amistades de la adolescencia es que no hace falta que hablemos para saber como estamos ni tenemos la necesidad de aparentar aquello que no somos.

Así acabó la zapatilla

Entre Ventosa y Contraix


Eso sí. Ya lo hemos hecho y sinceramente no creo que lo vuelva a repetir. ¿Nos gusta sufrir? No lo sé, pero ahora mismo no cambiaría por nada del mundo el haber vivido esta experiencia.




sábado, 3 de agosto de 2019

Verano 2019

Como cada año, aprovecho las vacaciones para correr por esos mundos de Dios y hacer algo de montaña. Así como hay personas que utilizan este periodo para parar y descansar, yo suelo hacerlo al revés. Antes de vacaciones descanso quince días para así disfrutar más de éstas y conocer lugares, a los que después, si es posible, doy a conocer a Mayte La verdad es que el hecho de correr es una gran ventaja para conocer una zona nueva. Este mes de Julio no ha sido una excepción y lo he aprovechado al máximo.



Cursa Festa Major de Terrassa.

El día 29 de Junio se celebraba esta tradicional carrera en mi calendario particular. Desde hace dos años la han reconvertido en un 5000 ya que antes tenía una distancia de 7800 m. Me gustaba más el recorrido antiguo, pero aún así aprovecho que es una distancia "corta" para apretar todo lo que puedo, teniendo en cuenta que normalmente vengo de una parada de 15 días. Este año coincidió con la primera ola de calor y a pesar de que la hora de inicio es a las 19:45, había que tomárselo con cierta prudencia. Me acompañaron dos amigos corredores: Toni y Achraf.

Recogemos el dorsal pero Achraf no se ha presentado. Es un chico con unas magníficas cualidades para correr, pero es un desastre en cuanto a organizarse. Aún así, recogemos su dorsal por si aparece a última hora, cosa habitual en él.

Dan la salida y salgo a darlo todo. Toni se queda atrás, ya que él tiene menos nivel. La carrera tiene poca historia, mitad en clara subida y mitad en clara bajada. En la segunda parte no pude apretar todo lo que me hubiera gustado y acabé en un discreto tiempo de 22:12. Al llegar a meta me encuentro a Achraf esperando. Había aparecido en el último momento y vió a Toni, el cual le dió el dorsal y corrió con la mochila y el dorsal en la mano. Le doy un poco la bronca pero en realidad no puedo enfadarme con él. El si que estaba enfadado consigo mismo y nada satisfecho de su marca. Nuestros tiempos han  sido los siguientes:

  • Achraf          21:43    Posición 160
  • José Luis      22:12    Posición 178
  • Toni              25:51    Posición 343

Han habido un total de 611 llegados.

Después de esto, y con todo preparado, el día 1 de Julio salimos Mayte y yo en dirección al Norte de España, huyendo de la ola de calor. Nos esperaban varias zonas de Eukadi, Navarra y los Pirineos.

Galarreta.

Nuestro primer destino fue Galarreta, un pequeño pueblo de la Llanada alavesa, a los pies del Monte Aratz y con el Aizkorri de telón de fondo. Elegí este lugar porque quería conocer un poco de estas montañas vascas y, por qué no decirlo, hacer algún tramo de la mítica Maratón de Zegama. El primer objetivo lo conseguimos nada más llegar. Nos encontrábamos a 16 º, por lo que hubo que echar mano de manga larga y pantalón largo. La experiencia en la casa rural (Kukuma Etxea) fue magnífica. Tanto por el lugar en sí como por la compañía de Jon y sus sugerencias. Estuvimos solos los cuatro días con una estupenda casa a nuestra disposición.
De correr hice un par de veces un recorrido circular que me explicó Jon y que pasaba por un roble centenario llamado el Abuelo de Galarreta.

El abuelo de Galarreta
Otro día hice la subida al Aizkorri desde Zalduondo. Mi intención era subir por pista hasta el aparcamiento de "Los petroleros", pero al iniciar la subida vi que había señalización de que solo podían subir vehículos autorizados. No me quise arriesgar y dejé el coche en ese lugar pero me tuve que "chupar" unos 40 minutos de pista a pie. Al llegar al "parking" seguí por senderos en un estupendo bosque de hayas. Fui subiendo hasta llegar a un gran cruce con múltiples señales. Yo decido seguir hacia el Monte Aratz (1443 m), aunque esto me desvie de mi destino inicial. Subo bastante bien y no tardo demasiado en llegar.

Monte Aratz con Aizkorri al fondo
Mi idea era bajar hasta San Adrián, un túnel con ermita incluído que comunica Alaba con Guipúzkoa. Arriba, en la cima, me encontré con un hombre al que le pregunté. Enseguida entablamos conversación. El también era corredor de montaña y, siguiendo las marcas amarillas de la prueba, hablando de carreras y ascensiones, llegamos al famoso túnel.


Al poco de pasar por aquí nos separamos. El baja para Zegama y yo inicio la subida al Aizkorri (1551 m), pasando por la ermita de Sancti Spiritus La subida es dura pero subo a buen ritmo.

Cima del Pico Aizkorri con el Aratz al fondo
Vistas del cresterío desde la cima
Tramo final de subida. Sin público.
Las vistas son estupendas. Me hubiese gustado hacer un recorrido circular pero como no conozco la zona decido bajar por el mismo sitio, atravesar el tunel de San Adrián, subir un poco para ya bajar definitivamente, primero por bosque y después por la pista hasta el coche. No recuerdo bien cuanto tardé pero creo que fueron unas 6 horas en total.
Otro día fui con Mayte al Nacedero del Río Urederra. Nos lo recomendó Jon. Es una bonita excursión de seis kms. entre bosques de robles y unas pozas de agua azul espectaculares. Debido a la masificación hay que reservar por Internet el acceso. La reserva es gratuita pero el parking cuesta 4´50 €. La noche anterior puede hacer la reserva ya que en un día laborable de Julio parece que no hay problema para ir. Desde la Llanada Alavesa subimos al Puerto de Opákua, en la Sierra de Urbasa y desde éste se baja al pueblo de Baquedano, ya en Navarra, donde está el parking. Vale la pena acercarse, pasamos un buen día.






Zumaia.

Estuvimos otros cuatro días en esta bonita población de la costa guipuzcoana. Nos alojamos en una casa rural (Tolare Berri) a unos cinco quilómetros del pueblo, entre Zumaia y Zestoa y rodeada de prados verdes.  El objetivo aquí era disfrutar de la playa y de los bares de "montaditos" y tapas. El segundo objetivo fue cumplido con creces, el primero fue más difícil debido al clima. Salí dos días a correr y aproveché el GR que pasa por esta población. El pimer día lo cogí en dirección Ondarroa. Pasa este camino por la ermita de la boda de la famosa pelicula "Ocho apellidos vascos" y al lado de la playa de San Telmo, también famosa por el desembarco de la serie "Juego de tronos". Esta playa es famosa también (y mucho antes que por la dichosa serie) por sus formaciones rocosas, por el flysch.

La playa, al fondo, desde la impresionante atalaya

Vistas hacia la otra banda


¿El final de la Tierra?
Corriendo por el GR
Otro día sali a correr en dirección contraria, es decir, en dirección a Getaria. Sales del pueblo ,siguiendo el curso de la ría. Se cruza ésta y se sigue en dirección a la Playa de Santiago. Poco antes de llegar el GR se desvía a la derecha, en fuerte subida y por campos de viñas, para ganar altura. Llegando a Getaria di media vuelta.

Vistas de Getaria desde el GR
Fueron otros cuatro días estupendos gozando de la naturaleza, de la gastronomía y de las gentes de  la zona. Contxi, la dueña de la casa rural, se portó estupendamente con nosotros.

Puesta de sol desde la playa de Zumaia

                         
Por las calles de Getaria
Elantxove

El siguiente destino ya estaba en la provincia de Vizcaia. Elantxobe es un pequeño pueblo forjado en subida a partir del puerto. Aquí sí que nos acompañó el tiempo y pudimos disfrutar de la maravillosa playa de Laga, un lugar idílico. Gracias a las sugerencias de los dueños de la Itsasmin Ostatua pude disfrutar de varios miradores a los que accedí corriendo. Es un lugar estupendo para pasar unos días.

Desde la atalaya de Ogoño. Entrada a la Ría de Mundaka, la Isla de Izaro y al fondo el pueblo de Bermeo.

Vistas desde Ogoño hacia Elantxove

Playa de Laga

Desde Ogoño hay unas excelentes vistas. Se sube desde el pueblo de Elantxobe hacia el cementerio y desde allí hay señales que lo indican. Yo subí dando toda la vuelta por un camino muy pedregoso con marcas de GR, desde el centro del pueblo, antes de llegar al cementerio.

Vstas desde San Pedro Atxarre



Kanala

Otro día subí a Sant Pedro Atxarre. Se sale del pueblo hacia el cementerio, se baja hasta la carretera y desde aquí se retrocede hacia Ibarranguela para subir por carretera hacia Akorda y desde aquí, por sendero, hacia la ermita. En otra ocasión, en lugar de subir a la ermita fui hasta el pueblo de Kanala, cerca de la playa de Laida.

Algunos puntos de interés de la zona son, a parte de las playas, los pueblos de Lekeitio, Ea, Gernika, el mirador de Cabo Matxitxaco y Sant Juan de Gaztelugatxe, al que no fuimos, ya que está muy masificado de visitas debido a su aparición en "Juego de Tronos".

Playa de Laga

Playa de Laida

Puesta de sol en Laga

Puerto de Elantxobe y piscina natural

El Arbol de Gernika

Lekeitio
Aribe.

La siguiente parada fue en Aribe, un pequeño pueblo de la Comunidad Foral de Navarra y puerta de entrada para conocer la Selva de Irati. Es un lugar muy tranquilo y nada masificado. Ideal para realizar paseos en un entorno precioso. El lugar invita a la calma y a la contemplación.
En la Selva de Irati hicimos un bonito paseo de unos 6 kms. que nos recomendaron en la oficina del parque. Luego subimos al Embalse de Irabia, donde dimos otro pequeño paseo. Hay un recorrido que le da toda la vuelta el embalse y que mide unos 10 kms.







Otro día salí a correr por la tarde desde Aribe para subir al magnífico mirador de Zamariain-Nikozelea. Muchas personas suben hasta aquí para hacerse una fotografía en la roca (se puede llegar en coche desde Garaioa hasta 1 km del lugar). Desde Aribe hice unos 12 kms, en un recorrido circular con unos 400 m de desnivel. Grandes vistas.




Bajando, salieron a mi paso dos pequeños corzos que, asustados ante mi presencia, salieron coriendo hacia mi y pasaron por mi lado dando grandes saltos. Fue una bonita despedida de estas estupendas tierras.

Valle de Bujaruelo.

Los últimos tres días los pasamos en el refugio de Bujaruelo, en el Parque Natural de Ordesa. Habiamos estado varias veces en nuestra juventud y me hacía ilusión que Mayte volviera a este lugar. Ella estuvo de relax y yo aproveché para hacer un par de excursiones.
El primer día subí desde el refugio (1338 m) al Ibón de Bernatuara (2305 m). Ya que estaba allí y que había subido bastante rápido, decidí subir también al pico del mismo nombre (2515 m) y al Pic de Gabiet (2751 m). Desde ambos, pero especialmente desde el segundo, hay unas vistas espectaculares de todo el macizo y del Vignemale. Tardé en total 5 h 45 min.


Pico de Bernatuara. Enfrente, los Gabietos y el Taillon


Vistas desde el Pic de Gabiet. Al fondo, la cara norte del sector de Ordesa


Pic de Gabiet desde el de Bernatuara con el ibón a sus pies


Vistas del Vignemale subiendo al Pic de Gabiet
Al siguiente día tenía intención de hacer una travesía más larga. Mi idea era subir al Puerto de Bujaruelo y allí coger el camino que sube hasta la Forqueta de Gabieto. Pasado ésta, debía encontrar la cresta que sube a los Gabietos, de aquí al Taillón, Brecha de Rolando, refugio de Serradets y vuelta por el Puerto de Bujaruelo. Hasta la Forqueta fui bien, pero pasado ésta, me pasé de largo el desvío que conduce a la cresta y me sumergí por una maravillosa faja, con unas vistas y uno rincones preciosos. Al llegar arriba, fui careneando hasta llegar a una cresta. Empecé a subirla con muchas dudas ya que era demasiado expuesta. Después de un rato, veo claramente que no estoy donde yo quería y, con mucho cuidado, decido bajar. Como pasaban las horas y no tenía claro el camino correcto, decido subir al Pico de Mondarruego (2847 m) y bajar a Bujaruelo por el mismo camino. Esta excursión me ha quedado pendiente para otra ocasión. Ahora, después de mirar mapas y haber estado allí, ya tengo claro el camino. O incluso la alternativa para evitar la cresta, bajando a los Llanos de Salarons, lo que le añade aún más desnivel. Me quedo con los maravillosos parajes que crucé y con el hecho de que, en todo ese tramo, no me encontré con ningín ser humano en todo el día.


Subiendo a la Forqueta de Gabieto


Por esta faja va el camino




Vista de los Gabietos y el Taillon desde el Pico Mondarruego


Por aquí tenía que haber subido para buscar la cresta
Siempre que estoy por estas montañas vuelvo con una sensación de alegría en mi interior. Estas montañas no sé lo que tienen, quizás sea el contraste de sus formas caprichosas con el color blanco de la roca. Son montañas majestuosas. bellas y, aunque hay otras zonas preciosas en los Pirineos, no me transmiten esa misma sensación.
Después de diecinueve estupendos días volvimos a Terrassa
.

Fin de vacaciones. Circ d´Ulldeter.

Los días 26 y 27 de Julio teníamos planeado hacer la Travessa Carroc de Foc, mi amigo Antonio y yo. Lo queríamos hacer "non-stop", posiblemente en más de 24 horas, saliendo desde el Refugio de la Restanca a primera hora de la tarde. Las previsiones del tiempo no eran buenas y decidimos anular la salida, tampoco era cuestión de exponerse tanto. Yo empezaba a trabajar el día 29 y necesitaba hacer algo para airear mis pensamientos. Así que, mirando las previsiones meteorológicas en varias zonas del Pirineo, vi que en la zona de Ulldeter las lluvias aparecerían bien entrada la tarde. Si a eso le añadimos que desde Terrassa solo hay unas dos horas de coche, teníamos la oportunidad de hacer alguna excursión interesante. Mi propuesta fue hacer toda la carena de picos que hay en la cabezera del Ter y el Freser, siguiendo el mismo recorrido que hice en la Cursa de La Marrana del 2016. Antonio, enseguida se mostró conforme con la idea.


Pic de Bastiments
Así que el viernes 16 salimos a las 5:30 desde Terrassa y pasadas las 7:30 dejamos el coche en la zona de aparcamiento más cercana al Refugi d´Ulldeter. Aquí, cogimos la pista que sube hasta el refugio, pero enseguida nos desviamos a la izquierdo por un camino poco marcado que atraviesa el río y que, pasado éste está señalizado con fitas. La intención era subir al Gra de Fajol Petit. Desde abajo no se ve clara la subida ya que parece muy vertical, pero sobre el terreno no es así. Eso sí, es una subida dura y directa. Pasado el río, hay un tramo de pedrera bastante inestable y en la que hay que ir con cuidado porque las piedras, incluso grandes, se vienen abajo.

Subida desde el parquing al Gra de Fajol Petit

Antonio en la cima del Gra de Fajol Petit

Una vez pasado este tramo, que era el que tenía menos claro, el resto consistió en seguir una línea bastante lógica. El itinerario fue el siguiente: Gra de Fajol Petit (2567 m), Gra de Fajol Gran (2712), Coll de la Marrana (2520), Coll de Tirapits (2690), Pic Superior de la Vaca (2828), Pic de l´Infern (2868), Pic de Freser (2835), Bastiments (2881), Pic de Bacivers (2845), Pic de la Dona (2701) y bajada a Vallter (2164). Tardamos un total de 7 h 40 min. Nos saleron algo más de 21 kms y unos 1700 m de desnivel positivo.


Pic Superior de la Vaca, cerca del Coll de Carança


Pic de Bacivers, con el Canigó al fondo


Selfie en el Pic de l´Infern
El día 29 de Julio ya empecé a trabajar pero he disfrutado muchísimo durante todas las vacaciones. Solo he explicado la parte relacionada con las salidas a correr y la montaña, ya que es el objetivo de esta crónica y de este blog. Hemos disfrutado, Mayte y yo, de muchas cosas más, a nivel personal y de pareja que quedan para nosotros.